
Un estudio en cinco ciudades y 54 comercios constata la pérdida de propiedades. Los mejores resultados se obtuvieron en Valencia y Sevilla.
¿Qué fue del dulce e intenso sabor de la fruta y verdura fresca?, ¿y de su textura jugosa? Con esa pregunta, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha hecho un estudio para comprobar sobre el terreno si realmente las frutas y verduras son como las de antes. Para ello un grupo de catadores probó 350 kilos adquiridas en Barcelona, Madrid, Sevilla y Barcelona: naranjas de mesa, manzanas golden, peras conferencia, plátanos canarios, tomates daniela y lechugas romanas. Además, se analizó la accesibilidad de los 54 comercios visitados, la atención del vendedor, la disposición de las frutas y verduras, su apariencia y su etiquetado.
Los resultados confirman la tesis popular. Solo en cinco de cada cien piezas seleccionadas se aprecia el verdadero sabor. Y lo que es peor: una de cada cuatro piezas tienen defectos de sabor y textura, bien porque están verdes, porque la pulpa es arenosa o porque el sabor es raro, cuando no nulo; lo que sucede sobre todo con los tomates y las peras que hemos analizado, según el informe de la OCU.



